Founder Patricia Govea with artisan Andrea Gonzalez de la Rocha

 

 

La historia de Patricia Govea Collection comenzó hace más de 5 años.

Patricia Govea comenzó su carrera en la industria de la moda, luego de graduarse de la escuela de diseño de moda. A los 19 años, abrió una boutique en México y viajó entre Milán, París y Nueva York como compradora de su tienda.

Durante sus viajes, vio una larga fila de personas esperando para apreciar una obra de arte en un museo de París. Se sorprendió al descubrir que esta obra de arte enigmática y mística, llena de frases ocultas, pasajes secretos y una historia que contar, era de su estado natal de Nayarit en México, y fue realizada por el pueblo indígena Wirrarika.

Esto llevó a la revelación de que Patricia no tenía idea de quién era su gente, cuál era su cultura y, lo más importante, las circunstancias de cómo vivía este grupo étnico. Esta experiencia despertó la curiosidad por conocer más sobre esta ancestral y misteriosa cultura.

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Patricia empezó a pensar en lo que podía hacer por esta comunidad olvidada e invisible. Lo que me vino a la mente fue una línea de ropa, con hermosos bordados hechos a mano que también promocionaban su herencia. Este se convirtió en su sueño.

Patricia comenzó a educarse sobre la cultura en México y aprendió que el 22% de la población es indígena, y la mayoría de ellos vive en las montañas en lugares remotos. Con poco acceso al transporte, estas comunidades carecen de oportunidades de educación, empleo, servicios de salud y participación en la economía de México. Con frecuencia sufren discriminación y segregación. Leer sobre la cultura la fascinaba, pero darse cuenta de sus terribles circunstancias la devastó.

Patricia empezó a pensar en lo que podía hacer por esta comunidad olvidada e invisible. Lo que me vino a la mente fue una línea de ropa, con hermosos bordados hechos a mano que también promocionaban su herencia. Este se convirtió en su sueño.

Con este propósito, Patricia comenzó a buscar artesanas indígenas capacitadas. Pronto conoció a Lourdes, una líder indígena nacional que es madre soltera y una mujer fuerte con valores notables que lucha por la justicia en su comunidad. Lourdes fue la persona que abrió la puerta para que Patricia la presentara a la comunidad indígena Wirrarika.

Juntas, Lourdes y Patricia hicieron un viaje precario hacia las montañas. Fue la primera vez en la vida de Patricia que visitó comunidades indígenas. Esta experiencia la cambió, trayendo su profundo respeto hacia su etnia y tradiciones, mientras que al mismo tiempo la hizo consciente de su comunidad. Se motivó para ayudar a resolver uno de sus mayores problemas, que era la falta de oportunidades laborales.

Cuando Patricia y Lourdes llegaron al pueblo y conocieron al grupo de mujeres indígenas, Patricia sintió una inmensa empatía y conexión con ellas. En ese momento, Patricia sintió que podía hacer más por la comunidad y supo que ese era su llamado.

De regreso a casa, Patricia elaboró ​​un plan de negocios y se reunió con funcionarios del gobierno en México para integrar programas de educación y servicios de salud en el proyecto y apoyar a las personas que trabajarían con ella.

Su experiencia en las montañas fue una lección de vida inolvidable. Patricia sintió un sentido extremo de vulnerabilidad y empatía por las mujeres, respeto por su cultura y valores, y un aprecio por estas artistas que hacen artesanías desde el alma.

Para Patricia, ha sido un viaje de crecimiento personal. Ella dice: “He aprendido más de ellos de lo que ellos han aprendido de mí. Este proyecto ha sido un vehículo para que pueda apreciar todo lo que he dado por sentado ”.

Comenzando por capacitar a un grupo de 25 mujeres en 2015, ahora hay 300 artesanas unidas bajo un solo sueño: tener una vida mejor.

Lo invitamos a tomarse un momento para apreciar la colección. Cada puntada representa una historia, cada puntada representa la esencia de la cultura sagrada y cada puntada representa una familia que busca la esperanza de un mundo mejor.

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